Renuncia al empleo. Formas. Invalidez por simulación.

La renuncia por comunicación telegráfica

La Ley de Contrato de Trabajo exige que la renuncia del trabajador a su empleo sea comunicada al empleador por medio de un despacho telegráfico colacionado, es decir, por telegrama, enviado desde cualquier sucursal del Correo Oficial. Esta comunicación debe ser enviada personalmente por el trabajador -quien debe justificar su identidad con un documento de identidad (DNI., LE., LC.)-, y no tiene costo alguno para él.

Por el contrario, no es válida la dimisión que sea efectuada por carta simple, nota, y/o coreo electrónico. Tampoco será válida la renuncia cuando sea comunicada mediante la inserción de una leyenda en un recibo de sueldo. En estos casos las comunicaciones serán nulas.

La renuncia ante la autoridad administrativa

También, la ley permite la renuncia efectuada ante la autoridad administrativa del trabajo, es decir, ante un funcionario que tenga competencia en materia laboral.

En el caso de la Capital Federal, la autoridad competente será el Servicio de Conciliación Laboral Obligatoria (SECLO), dependiente del Ministerio de Trabajo de la Nación, o la Dirección General de Protección del Trabajo  de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; en el caso de la Provincia de Buenos Aires, será el Ministerio de Trabajo provincial. Cada uno de estos organismo tiene sus propios requisitos, de modo que deberán ser consultados en cada situación.

En caso de no estar presente en ese momento el empleado, la autoridad administrativa dará inmediata comunicación por escrito al empleador, de modo que que el trabajador no deberá enviar el mencionado telegrama.

La renuncia no se presume

Por disposición legal, no se admiten presunciones en contra del trabajador que conduzcan a interpretar la renuncia al empleo, sea que las mismas deriven de su silencio o de cualquier otro modo que no implique una forma de comportamiento inequívoco en aquél sentido.

Respecto a esta última situación, la única posibilidad de que se considere válida la renuncia por vía de la presunción es que el trabajador, según la interpretación que realice la justicia del trabajo, haya tenido un comportamiento que no deje lugar a dudas en cuanto a que su intención ha sido la de renunciar a su empleo. Ante la menor duda, la justicia no presumirá que el trabajador ha tenido la intención de renunciar y, por consiguiente, tendrá por subsistente la relación de empleo.

 La renuncia simulada

Para el reconocimiento de la validez de la dimisión al empleo formulada por el trabajador es presupuesto esencial la efectiva existencia de la libre determinación rescisoria de aquél, es decir, que exista correspondencia entre la voluntad real del trabajador y la declarada por él. Si esta coincidencia no se cumple, la renuncia al vínculo contractual no tendrá validez alguna. En tal caso, se considerará que, en verdad, la renuncia ha encubierto la extinción de la relación laboral por decisión del empleador, dando derecho al trabajador a percibir las indemnizaciones derivadas del despido sin justa causa.

Otro caso de simulación son los acuerdos que extinguen la relación laboral en los que se pagan gratificaciones. La justicia ha interpretado que si media un pago no establecido por ley, por la finalización del vínculo laboral, se está ante un despido encubierto.

El plazo para reclamar en caso de simulación.

En caso de haber mediado una renuncia simulada, el trabajador tiene un plazo de dos años para efectuar su reclamo en favor de acreditar la existencia de un despido sin causa. Este plazo comienza a regir a partir de la fecha en la que formalmente quedó extinguida la relación laboral.