El cambio del lugar de trabajo

Necesidad de cambiar el lugar de trabajo

La legislación laboral faculta al empleador a organizar el trabajo. Entre esas facultades está la de establecer el lugar dónde se deberán ejecutar las actividades. Sin embargo, ello no le permite modificar los términos esenciales del contrato de trabajo.

El cambio del lugar de prestación de servicios puede afectar cuestiones esenciales del contrato de trabajo y así afectar derechos laborales del trabajador. Naturalmente, cada caso debe ser evaluado detenidamente. No obstante ello, es dable establecer algunos parámetros orientativos que permitirán conocer si se está ante una situación que puede afectar derechos adquiridos.

El cambio debe estar fundado

El empleador, entonces, puede introducir cambios relativos a las formas y modalidades del trabajo, siempre y cuando éstos no importen un ejercicio irrazonable de dicha prerrogativa, es decir, que sea producto de una actuación caprichosa, arbitraria o inmotivada, y no alteren las condiciones esenciales del contrato. Es por ello que el empleador está obligado a fundar los motivos del cambio en forma razonable, demostrando que el mismo tuvo por objeto responder a necesidades funcionales de la empresa.

A mayor distancia menos tiempo libre

El cambio de lugar de trabajo incide en el tiempo que dedica el trabajador para llegar hasta él. En función de la mayor distancia desde su domicilio, insumiendo más tiempo de traslado desde y hasta el nuevo lugar, tanto a la ida como al regreso, puede entenderse que ello implica una alteración de la jornada de labor y, por ende, de su tiempo libre. Esta afectación del tiempo ocioso del dependiente es interpretada como una forma abusiva de la facultad de organización del trabajo por parte del empleador.

Perjuicio moral y económico

Otro aspecto a tener en cuenta es que el cambio del lugar de trabajo no puede causar perjuicio material ni moral al trabajador. Ante cualquiera de estas dos situaciones, el dependiente puede considerarse gravemente injuriado, dando lugar a la ruptura del contrato de trabajo, con el consecuente derecho a percibir la indemnización por despido.

El empresario, para intentar evitar el perjuicio del dependiente, puede hacerse cargo de los mayores costos en viáticos, reducir la jornada de trabajo -en caso de que el viaje insumiera mayor tiempo-, y garantizar el mantenimiento de las condiciones salariales anteriores. Aún así, si el trabajador acredita la existencia de un perjuicio ocasionado por la modificación del lugar donde presta tareas, podrá considerarse injuriado y despedido.

Volviendo a un anterior lugar de trabajo

Ciertos tribunales han considerado relevante, a los efectos de minimizar la existencia de un perjuicio, si el trabajador, con anterioridad al cambio impuesto por su empleador, ya había prestado servicios en dicho lugar (p.ej. se lo envía nuevamente a una sucursal donde prestó servicios en el pasado). Estos han convalidado el cambio, considerado que, al trabajador, no le trae aparejado ningún inconveniente el tener que volver a prestar servicios donde ya supo hacerlo.

Sin duda alguna, esta es una cuestión deberá ser evaluada con mayor detenimiento. Las condiciones del trabajador personales pudieron haber cambiado en el tiempo, y el tener que retornar a un anterior lugar de trabajo sí podría causarle algún perjuicio.

Mudanza de la empresa

Puede darse el caso que la empresa decida mudar el único establecimiento que posee a otra localidad, trasladando a todo su personal. En este caso no se estaría, en principio, ante una medida arbitraria del empleador. Sin embargo, la legitimidad de la medida estará supeditada a la ausencia de perjuicios para el trabajador, debiendo analizarse cada caso individual en forma particular.

Consentimiento del trabajador

El trabajador puede consentir el cambio de su lugar de trabajo, sea desde el comienzo de la relación laboral o durante su transcurso.

En el primer caso, para que pueda admitirse como válido el cambio, éste debe ser negociado y documentado en forma previa a la instrumentación de la modificación, adoptando un cuidadoso y estricto respeto por la equivalencia de las prestaciones contractuales recíprocas. Este acuerdo debe ser homologado por la autoridad administrativa o judicial. No obstante ello, algunos tribunales han considerado que medió un consentimiento tácito si el trabajador comenzó a trabajar en el nuevo lugar designado sin haber hecho reserva o cuestionamiento alguno.

En el segundo caso, será válido el cambio si fue previamente acordado al momento  de celebrarse el contrato de trabajo, y antes de comenzar a prestar servicios. En tal caso, será válido en tanto haya sido plasmado por escrito, y haya sido firmado por el trabajador y su empleador. La validez también estará sujeta a que la movilidad geográfica estuviese acordada a lugares o zonas pre-establecidas -situación propia de las empresas con varias sucursales-.

Por el contrario, no será -en principio- válida la aceptación anticipada de traslados a lugares indeterminados.