Validez y eficacia de los envíos telegráficos

La legislación laboral exige que determinadas cuestiones deban ser comunicadas en forma fehaciente, es decir por medio de un telegrama o una carta documento, enviado a través de una empresa certificada (Correo Oficial, OCA, Andreani, etc.), para resguardar el principio de buena fe y derecho de defensa de las partes contratantes.

Intimaciones. Sanciones. Despido.

Es así que siempre deben ser comunicadas por un medio telegráfico las intimaciones que una parte realice a la otra -cualquiera sea el tenor de la misma-, las sanciones que uno le aplique al otro (p.ej. suspensión, intimación a retomar tareas, retención de tareas, etc.), con motivo del incumplimiento a alguna obligación laboral, y cuando se comunique la finalización de la relación laboral, pudiéndose dar el caso que la realice el empleador (despido directo, con o sin justa causa) o el trabajador (renuncia o despido indirecto -esto último ocurre cuando el trabajador se siente gravemente injuriado por su empleador y le imputa la ruptura del contrato de trabajo-)

Contenido de la comunicación.

Si bien no requiere de una determinada formalidad, el contenido de la comunicación debe ser claro, preciso y, por sobretodo, debe ser autosuficiente, es decir, de su simple lectura debe quedar bien en claro los fundamentos que llevan a hacer el envío telegráfico. Esto es así, por cuanto en el futuro no se podrán modificar los motivos que dieron lugar a la medida comunicada. Consecuentemente, la redacción de los telegramas o cartas documentos necesariamente debe ser realizada por un asesor legal.

La recepción de la comunicación.

Entre los principales problemas que se incurre en materia de comunicaciones telegráficas es no prestar atención a si el envío ha tenido el efecto buscado, esto es que su destinatario se haya conocido el mensaje; en otras palabras, el problema se centra en la entrega o recepción del envío telegráfico a su destinatario, y los efectos legales que se derivan como consecuencia .

Nuestro sistema legal otorga validez a la comunicación que entra dentro de la órbita de conocimiento de su destinatario, esto significa que se evaluará si la efectiva recepción del mensaje no se produjo por motivos de su remitente o su destinatario. Si fuese por responsabilidad del primero, la comunicación no tendrá efecto legal alguno; por el contrario, si fuese por responsabilidad de su destinatario, la misiva -aún devuelta a su remitente- tendrá efectos legales.

Asesoramiento legal

Dada la cantidad de circunstancias que deben ser consideradas, todo envío telegráfico debería ser evaluado rigurosamente por un abogado, ya que, de la validez o no de la notificación, dependerá el posterior admisión o rechazo de la pretensión que se formule en sede judicial. Consecuentemente, no es recomendable el uso de modelos prearmados.