Relación profesional independiente o Contrato de trabajo simulado.

Lo que determina la existencia o no de una relación laboral no es el hecho de que quien preste servicios sea o no un profesional independiente (médico, abogado, odontólogo, contador público, arquitecto, etc.), incripto previsionalmente como trabajador autónomo, sino las características de las tareas por él desarrolladas.

La circunstancia de que el accionante sea un profesional universitario no impide, en absoluto, la posibilidad de establecer una relación laboral de tipo dependiente; incluso en aquellas profesiones tradicionalmente consideradas como liberales.

Nada impide que un profesional independiente pueda desempeñarse bajo las órdenes de otra persona. Carece de relevancia que las partes involucradas hayan denominado honorarios a los pagos efectuados al profesional; y la eventual circunstancia de que los pagos realizados no fueran una suma fija, tampoco empece a ello, puesto que la ley laboral habilita que se pacten salarios por rendimiento de trabajo o unidad de obra.

Notas típicas de la existencia de un contrato de trabajo

Si bien cuando se trata de trabajadores con conocimientos específicos del área que les compete, como en el caso de los profesionales, suele faltarle fuerza a la nota de dependencia técnica, presente en otros contratos de trabajo, ello no implica, en modo alguno, que deba descartarse la existencia de una relación laboral. Porque es justamente esa capacidad de desenvolverse con independencia dentro del marco del área específica de sus conocimientos, uno de los extremos tenidos en cuenta por el empleador a la hora de incorporar a su plantel este tipo de profesionales. Lo determinante, en estos casos, es la subordinación con la empleadora, la integración a su estructura empresarial -para el logro de los fines de ésta-, y la sujeción del profesional a las directivas de sus superiores.

En otras palabras, a los efectos de demostrar la existencia de relación laboral, cuando de profesionales se trata, no cabe exigir la justificación de las notas tipificantes de la dependencia (técnica, económica y jurídica) con la nitidez que se exige para otras actividades ya que, cuanto menos, aparece atenuada en la medida en que dispone de una independencia que no desaparece aún desempeñándose en relación subordinada puesto que, la que importa, es la disponibilidad del trabajo profesional por parte de un tercero para el cumplimiento de los fines propios de la actividad organizada, la que la pone fuera de los límites del ejercicio de su profesión y la incluye dentro de los términos de un contrato de trabajo.

Exclusividad.

La exclusividad no es una nota característica de la relación de trabajo, salvo que ella haya sido expresamente pactada o que la otra tarea -desarrollada por el profesional- implique una verdadera competencia que cause perjuicio al empleador.

Pago de Honorarios.

El hecho, como en el caso, que el profesional perciba honorarios y/o no cobre vacaciones, no resulta determinante para descartar la existencia de una relación laboral, pues, en lo que a aspectos esenciales de la relación se refiere, lo importante es la subordinación con la empresa, la integración a su estructura y la sujeción del profesional a las directivas de sus superiores.

Responsabilidad de acreditar la existencia de un contrato de trabajo.

Si bien el modo típico que tienen los profesionales liberales de comprometer sus servicios es la locación de servicios, locación de obra, mandato, también lo es el contrato de trabajo. Dadas esas posibilidades, será el profesional que pretenda que la relación jurídica es un contrato de trabajo, quien deberá probar que celebró un contrato tal, o que, cualquiera haya sido el nombre jurídico escogido, las partes se comportaron, durante su ejecución, como típicamente lo harían un trabajador y un empresario.

Presunción de la existencia del Contrato de Trabajo.

Existe una presunción legal que consiste en que acreditada la prestación de servicios de una persona a favor de otra, se presume la existencia de un Contrato de Trabajo; es decir, una relación de dependencia. En el caso particular de los profesionales, se han dictado fallos controvertidos en cuanto a la aplicabilidad de esa presunción en aquellos casos en que la prestación de servicios es inherente a la actividad profesional. Naturalmente que aconsejamos la consulta profesional sobre cada caso en particular, dado que el derecho laboral evoluciona permanentemente.

Corresponde destacar que, si el trabajador realiza tareas que no son propias de su incumbencia profesional, la presunción se aplicará sin ningún tipo de duda.

Orden público.

Las profesiones liberales -su propia denominación lo indica- son ejercidas, típicamente, en forma independiente. Esto no impide que las partes se vinculen a través de un contrato de trabajo. No existe norma de orden público que lo imponga ni lo prohíba.

En tanto exista una relación laboral, el profesional independiente estará amparado por las leyes del trabajo.