Despido por pérdida de confianza

La pérdida de confianza, que da lugar al despido con causa del trabajador, ocurre cuando el patrón observa (ante una situación concreta) que el dependiente se ha apartado o ha incumplido con sus deberes laborales, produciéndole algún perjuicio.

Despido

La pérdida de confianza es causal de despido del trabajador, por lo que este no tendrá derecho a ser indemnizado. Ahora bien, no cualquier incumplimiento da lugar a la pérdida de confianza. La ruptura del contrato solamente si deriva de un hecho objetivo -de por sí injuriante-  incompatible con los principios de buena fe que deben primar en todo vínculo laboral, al momento de celebrarse, ejecutarse o extinguirse la relación de trabajo.

Por ello, la pérdida de confianza, como sentimiento subjetivo del empleador, debe sustentarse en hechos objetivos u omisiones imputables al trabajador que sean de tal gravedad que no consientan la prosecución del vínculo y justifiquen su disolución

Falta de intencionalidad

No es imprescindible una conducta dolosa -intencional-, si en el contexto que se produce genera dudas razonables acerca de la buena o mala fe del dependiente.

Perjuicio al empleador

Tampoco lo es que su proceder ocasione un daño de magnitud a los intereses del empleador.

Valoración de la conducta

No hay un parámetro fijo para establecer cuando se pierde la confianza, sin embargo se puede tomar como parámetro el nivel de confianza depositada en el empleado; a mayor confianza, mayor son los actos que la menoscaban.

Asimismo, las obligaciones del trabajador deber ser examinadas por las circunstancias de persona, tiempo y lugar, y cuanto mayor es el deber de obrar con prudencia y pleno conocimiento de las cosas, mayor será la obligación que resulta de las consecuencias posibles de los hechos.

Dado que la valoración de la conducta es susceptible de interpretación, en en última instancia, será la justicia del trabajo la que tendrá la última palabra sobre la validez o no del distracto sustentado en esta causal.

Daño moral

El despido fundado en “pérdida de confianza”, en principio, no es considerado como un agravio hacia la persona del trabajador. Distinto es el caso, cuando se le imputa al empleado la comisión de un delito penal, pero éste no termina siendo condenado -con sentencia firme- por ello.

Acreditación

En caso de que el trabajador cuestione judicialmente la causal invocada por su empleador, es éste quien debe acreditar las circunstancias que lo llevaron a tomar esa decisión; es decir, deberá probar la conducta injuriosa, concreta y puntual del trabajador, cuya gravedad habilite la disolución directa del vínculo.

Comunicación del despido

La Ley de Contrato de Trabajo impone la obligación de comunicar por escrito y con expresión suficientemente clara los motivos en que se funda la ruptura del vínculo contractual; no admitiendo la modificación posterior de la causal de despido consignada en la comunicación respectiva. De esta forma, la ley procura que se resguarde el principio de buena fe y se asegure el derecho de defensa del trabajador; es por ello que la comunicación no debe contener enunciaciones extremadamente ambiguas o amplias, que no permiten conocer con certeza la motivación del empleador.