Adulterio después de la separación de hecho

El adulterio y la separación de hecho según las postura clásica del derecho

Hasta no hace mucho tiempo imperaba una postura judicial restrictiva que consideraba la existencia de adulterio o infidelidad después de haberse producido la separación de hecho de los esposos, si cualquiera de los esposos mantenía relaciones íntimas con una tercera persona. Esta interpretación surge de considerar que las obligaciones maritales subsisten mientas no se disuelva el matrimonio ya sea por sentencia de divorcio o muerte del cónyuge; es decir, esta es una postura eminentemente legalista.

El adulterio y la separación de hecho según una postura moderna y progresista

Actualmente viene ganando terreno una interpretación amplia, que toma en consideración la voluntad de los esposos, ya separados de hecho, de rehacer su vida independientemente el uno del otro. Es decir que no habría adulterio o infidelidad cuando no haya voluntad de ambos cónyuges de mantener la comunidad marital. A continuación se sintetiza esta postura jurisprudencial

Distintas formas de interpretar los hechos

Producida la separación de hecho de los esposos, la conducta posterior de ellos no puede ser evaluada de similar forma que cuando compartían su vida, puesto que la decisión de separarse supone el conocimiento de las consecuencias que de ella derivan, esto es, la posibilidad de mantener relaciones íntimas o rehacer su vida con otra persona. Por lo tanto, la infidelidad posterior al momento de la separación de hecho debe ser apreciada con un criterio diferente de la que hubiera podido producir durante la convivencia, por lo que resulta inadecuado aplicar sin discriminar las mismas normas que rigen la normal convivencia de los esposos, más aún cuando tal situación se extiende en el tiempo.

Separación voluntaria o consentida

Al conocer dos personas adultas las consecuencias que se derivan de la separación de hecho, sabiendo que el débito conyugal e inclusive muchos de los aspectos del deber de asistencia no se los podrán brindar, no cabrá luego reclamarse entre ellos por el incumplimiento derivado de los mismos, en virtud de la falta de coherencia con su conducta anterior.

Actos coherentes

Se considera como abusiva la pretensión de quien viviendo en concubinato exige a su anterior cónyuge el deber de guardar fidelidad, como si estuvieran conviviendo. Esta actitud contradice la “teoría de los propios actos”. Por lo tanto, no podrá sentirse injuriado quien abandona a su cónyuge para convivir con otra persona o lleva una vida libertina porque su esposa (legal) se muestra en público con otro hombre.

En estos casos el deber de fidelidad se encuentra atenuado después de la separación de hecho voluntaria o consentida por ambas partes.

Consentimiento del abandono voluntario y malicioso

Dado que la postura amplia se sustenta en un acto voluntario de ambas partes, en el caso del abandono voluntario y malicioso, donde está ausente el consentimiento de uno de los cónyuges (el abandonado), si el abandonante tuviere relaciones íntimas con otra persona  estaría cometiendo un acto de infidelidad o adulterio, sancionado por la ley civil.

No obstante lo dicho, resulta importante que lo que comenzó siendo involuntario no resulte luego consentido por los propios actos del esposo abandonado. Es por ello que resulta de suma importancia que quien haya sido víctima de abandono, tome las medidas legales pertinentes para resguardar sus derechos.