Responsabilidad del dueño del Garage

Contrato de Garage

El contrato de garage es aquel que vincula al propietario de un vehículo con el dueño o explotador del garaje donde es dejado el rodado para su guarda mediante el pago de un precio.

Deber de seguridad

El contrato de garage lleva implícita la accesoria garantía del deber de seguridad sobre los vehículos y personas que se encontraren dentro del establecimiento. De modo tal que el explotador del garage debe tomar los recaudos necesarios para resguardar a los vehículos que circulen o se encuentren estacionados y a las personas que concurran y permanezcan en el lugar.De allí que, aún cuando el explotador del garage pudiera expresar lo contrario, su responsabilidad subsiste en caso de no haber tomado las medidas de seguridad que correspondiesen, según el caso.

Distintas situaciones relativas al deber de seguridad:

1) Agresión a una persona dentro del garage

Ha ocurrido el caso de una persona que fue agredida por un perro cuya presencia dentro del establecimiento o bien fue aceptada o al menos no fue impedida el explotador del garage -en el caso referido quien consintió la situación fue un empleado del estacionamientor-. Ante tal acontecimiento, la justicia le reconoció al lesionado sul derecho a ser resarcido civilmente el base a la obligación accesoria de seguridad emergente del contrato de estacionamiento.

La situación hubiera sido diferente, es decir no habría habido responsabilidad del propietario o explotador del estacionamiento, si este hubiera demostrado que el hecho se produjo por culpa del propio damnificado, de un tercero -por el que no debe responder-, o por caso fortuito, y, además, hubiera demostrando haber tomado las medidas de seguridad lógicas y normales para preservar la integridad físicas de las personas presentes en su establecimiento.

2) Robo o daño de los vehículos dentro del garage

Dada la naturaleza comercial del contrato de garage (depósito comercial) el garagista es responsable por los daños y/o robo de los los automóviles bajo su custodia, ya que su deber de restitución es sobre la identidad e integridad de la cosa entregada en tal concepto.

El robo a mano armada no puede ser asimilado, por sí solo, al caso fortuito, sino que es preciso analizar las medidas de vigilancia adoptadas por el garajista en previsión del posible hecho. Para poder acreditar el hecho fortuito, con el cual eximirse de responsabilidad, el dueño o explotador del estacionamiento debe probar haber adopatdo medidas de custodia y seguridad idóneas para prevenir el ilícito; por ejemplo vigilancia suficiente, cerramientos, etc..

Es dable comentar que se entiende por “Hecho Fortuito” aquél acontecimiento que, aunque previsto, no ha podido evitarse (art. 513, Cód Civil).  En el caso en cuestión, tal inevitabilidad queda referida a los medios empleados para impedir o resistir la agresión.  Por ende, en caso de no haberse previsto medios idóneos por parte del dueño de un garaje, el ingreso de extraños y el robo a mano armada de un vehículo quedan en el ámbito de hechos que por ser previsibles debieron evitarse y que generan responsabilidad derivada de la propia culpa del garajista (conforme el art. 2203 de Código Civil)

3) Objetos dentro del automóvil

Distinta suerte corren los objetos dejados dentro del rodado. Si bien la obligación que tiene el garajista de devolver el auto en iguales condiciones en las que le fue entregado, y esto alcanza también a los accesorios lógicos y naturales de cualquier rodado (goma de auxilio, cricket, etc.), ello no significa que deba responder por otros objetos que, sin integrar la dotación habitual de un vehículo, hubiesen sido dejados dentro del mismo tanto más si su presencia no ha sido denunciada por su dueño.

No obstante ello, sería diferente el caso si el propietario del rodado le informase al garagista sobre los objetos que se encuentran dentro del automóvil entregado en guarda, y este se comprometiera a cuidarlos. En tal caso si procedería la responsabilidad frente al robo de los mismos. Naturalmente que esta situación atipica deberá ser probada por el propietario o poseedor del rodado.